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Wednesday, March 23, 2011

The CNN Freedom Project





About this project


This year CNN will join the fight to end modern-day slavery and shine a spotlight on the horrors of modern-day slavery, amplify the voices of the victims, highlight success stories and help unravel the complicated tangle of criminal enterprises trading in human life. A PROBLEM THAT CAN'T BE IGNORED | MORE ABOUT THE PROJECT

The challenges of counting a 'hidden population'

Opinion: New revelations about slaves and slave trade

Saturday, March 12, 2011

El Proyecto CNN para la Libertad: Poniendo fin a la esclavitud en la era moderna

El compromiso del grupo de cadenas CNN podrá verse este año en las plataformas múltiples con contenido al aire y en línea
CNN está reuniendo sus recursos globales para una importante iniciativa sobre la trata de personas con el lanzamiento del “El Proyecto CNN para la Libertad: Poniendo fin a la esclavitud en la era moderna”, el cual fue presentado hoy por Tony Maddox, vicepresidente ejecutivo y director general de CNN International.

Durante el 2011, los reportajes de CNN expondrán los horrores de la esclavitud moderna, destacando los esfuerzos crecientes para acabar con el comercio y explotación de seres humanos y amplificando las voces de las víctimas.

Tuesday, December 21, 2010

Social media to boost anti human trafficking networks

sunday, december 19, 2010

The Suzanne Mubarak Women's International Peace Movement hosted an international conference in Luxor, Egypt, on December 10-12, 2010 against modern forms of slavery in conjunction with the United Nations. Her Excellency Suzanne Mubarak is Egypt’s First Lady and UN Goodwill Ambassador of the Food and Agriculture Organization, supporting many social causes in health, and education, particularly for women and children.

The theme of the conference—“Human Trafficking”—highlighted the disturbing statistic that human trafficking is the third most profitable illegal business, behind weapons and drug trafficking. The UN states that it affects over 2 million people each year.

Human trafficking is the illegal trade in humans, either for commercial sexual exploitation or forced labour (commonly referred to as modern day slavery). It is different from human smuggling whereby people pay others to transport them across borders, usually so that they can escape their country’s situation in order to live in another country. Once inside a country, the person is free. With human trafficking, the traffickers subject their victims to emotional or physical suppression and oppression.

The UN adopted the Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking in Persons in 2000. The Trafficking Protocol was implemented on December 25, 2003. Today, the Trafficking Protocol has signatories from 117 countries.

A 2007 report by the United Nations Office on Drugs and Crime documented that the most common destinations for victims of human trafficking are Thailand, Japan, Israel, Belgium, the Netherlands, Germany, Italy, Turkey, and America. The major sources of trafficked persons come from Thailand, China, Nigeria, Albania, Bulgaria, Belarus, Moldova and Ukraine.

The conference objectives were to fully capture the dimensions of human trafficking; to engage moral figures, business leaders, artists and academics to assume the role of champions of the cause; and to build on the dynamism of youth to jointly develop tangible solutions to combat human trafficking.

At the conference close, one recommendation was to use social media to boost anti-trafficking networks in light of the media’s advocacy and activist role to raise awareness of the global crime.

Wednesday, November 24, 2010

Lydia Cacho llama al boicot de los medios que se lucran con anuncios de contacto

Ya lo dijo Galtung en su día, en relación a la violencia machista: “La paridad entre los géneros no debería alcanzarse criando a las niñas como a los niños, ni criando a ambos en posiciones más o menos intermedias, sino más bien criando a los niños como a las niñas y haciendo a los padres más parecidos a las madres”*.

Ángela Santafé. Periodismo Humano
Johan Galrtung (Oslo, 1930) es un politólogo noruego pionero y líder indiscutible de la investigación para la paz y la resolución de conflictos sociales. En la cita anterior, cuando se refiere a las niñas y a las mujeres, se refiere también a “incrementar el nivel de empatía de los hombres mediante pautas de socialización similares a las de las mujeres”. Es decir: más permisividad a la hora de que los hombres expresen sus emociones. Algo parecido propone la periodista mexicana Lydia Cacho como estrategia activa para la lucha contra las redes de tratas de personas y comercio sexual: educarnos en el amor, la sensualidad, la sexualidad, el respeto y la responsabilidad individual.

Tras recibir el I Premio Internacional de Periodismo Manu Leguineche el pasado doce de noviembre en Sigüenza (Guadalajara), Cacho continúa presentando su último libro Esclavas del poder. Un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo. La obra documenta un arduo y extenso trabajo de investigación -cino años, cinco continentes- con el que se ha introducido en los entresijos de una de las mafias más lucrativas de nuestros días que mueve el 85 por ciento del comercio de seres humanos en el mundo: las redes de contrabando y explotación sexual.

“Existe una gran cantidad de hombres en el mundo con una terrible educación sexual y erótica, educados para cosificar a las mujeres”, asegura Cacho, señalando a los consumidores como perpetuadores de este mecanismo de esclavitud. Por ello es necesario “una educación con la que desarrollemos una intimidad afectiva, erótica, sexual”, la misma que reciben las víctimas de abusos que se recuperan en el Centro Integral de Atención a las Mujeres de Cancún que fundó junto con otras especialistas en el año 2000. “El siglo XXI es el siglo de los nuevos hombres”, asegura la periodista mexicana, que por su implicación personal y laboral es una de las grandes expertas mundiales en el tema.

Lejos de generalizar y acusar al conglomerado masculino como tal, Cacho también señala a cada uno de los sujetos que posibilitan este comercio del horror: desde los “enganchadores” -en su mayoría mujeres- que arrancan a niños y niñas de los brazos de sus madres en zonas rurales de todo el mundo bajo la promesa de un trabajo digno en la ciudad, hasta cargos públicos que lideran redes de tamaño y alcance monstruosos, pasando por más cargos públicos que disfrutan de estos servicios o que acceden a chantajes o extorsiones, a veces bajo amenaza de hacer públicas unas imágenes del señor juez en tal burdel o del señor inspector de policía en tal hotel.


La periodista mexicana también critica la postura de aquellos intelectuales que “todavía creen que estamos en los años setenta” y hacen públicas sus peripecias sexuales, en referencia a Sánchez Dragó, de quien ya dijo lo que tenía que decir en su columna habitual de El Universal, o García Márquez, a quien acusó de haber dado inspiración a los “enganchadores” de su país, “el único en el que predominan los hombres en este trabajo”, con su libro Memorias de mis putas tristes. “Debió de hacerle gracia”, dice al respecto.
Sin desmoronarse, a pesar de las “muchas veces” que lloró escribiendo el libro, Lydia Cacho apela sobre todo a la ética y a la responsabilidad de la sociedad civil. “Tener privilegios es tener responsabilidad”, dice alto y claro. Por ello llama a condenar las prácticas de explotación sexual explícitamente y ante quienes las utilizan. Además, Cacho centra su reivindicación en dos cuestiones principales: el boicot a los medios de comunicación que se lucran de la publicidad de los anuncios de contactos -”Es en la economía donde hay que poner la voluntad”- y el rechazo a la legalización de la prostitución. “Los Derechos Humanos de las niñas y las mujeres no son negociables”. Es más, invita a todos los que apoyan la legalización de la prostitución a que la practiquen ellos mismos.

Se le ve que no lucha en balde, que si sigue en pie más de veinte años, un secuestro, torturas y muchas amenazas después, es porque ve luz al final del tunel. “Se pudo abolir la esclavitud africana con tantos gobiernos que se lucraban de ello, con líderes en Estados Unidos que decían que los esclavos no eran personas”. No sólo apela a una nueva marcha por los derechos civiles. Lydia Cacho es una líder de su tiempo; también hace una llamada a la revolución emocional.

Cacho se dedica desde hace más de veinte años a investigar y denunciar la violencia machista y los abusos sexuales en personas de todo tipo, edad y color. Además de este y otros premios, su trabajo le ha valido un secuestro y ser víctima de tortura de efectivos policiales de su país tras descubrir la implicación del gobernador de la ciudad de Puebla (México), Mario Marín, en una red de pornografía infantil, a raiz de las investigaciones para su libro Esclavos del Edén (2005).