virginiamoyano333@gmal.com | 18/06/2011 | Ed. Imp.
Hace poco en Panamá varios funcionarios del Servicio Nacional de Migración, fueron destituidos de sus cargos acusados de participar en una red de “trata de blancas”. Todo se inició a raíz de la entrada y desaparición de diez mujeres procedentes de Ucrania, Rumania y Voldavia, que entraron al país con sus documentos en regla para trabajar en un “espectáculo”. Las condiciones en las que las mantuvieron al iniciar labores -encerradas en un apartamento para cumplir con seis días de trabajo bajo el irrisorio salario de 350 dólares por semana- hace suponer que se trataba de un local dedicado a la prostitución y tráfico de mujeres disfrazado de “promotor de espectáculos”, lo cual causó que ocho de las señoritas contratadas se diesen a la fuga. Asimismo, otra red de prostitución y tráfico de mujeres fue desmantelada operando entre Colombia y Panamá. Las mujeres, entre 18 y 25 años, las traían bajo el viejo engaño de “oportunidad de trabajo en el exterior”, para luego quitarles sus pasaportes y documentos, obligándolas a prostituirse; atendían a diez clientes por día algo que le otorgaba a la delictiva organización una ganancia de diez mil dólares por cada una.
Hace poco en Panamá varios funcionarios del Servicio Nacional de Migración, fueron destituidos de sus cargos acusados de participar en una red de “trata de blancas”. Todo se inició a raíz de la entrada y desaparición de diez mujeres procedentes de Ucrania, Rumania y Voldavia, que entraron al país con sus documentos en regla para trabajar en un “espectáculo”. Las condiciones en las que las mantuvieron al iniciar labores -encerradas en un apartamento para cumplir con seis días de trabajo bajo el irrisorio salario de 350 dólares por semana- hace suponer que se trataba de un local dedicado a la prostitución y tráfico de mujeres disfrazado de “promotor de espectáculos”, lo cual causó que ocho de las señoritas contratadas se diesen a la fuga. Asimismo, otra red de prostitución y tráfico de mujeres fue desmantelada operando entre Colombia y Panamá. Las mujeres, entre 18 y 25 años, las traían bajo el viejo engaño de “oportunidad de trabajo en el exterior”, para luego quitarles sus pasaportes y documentos, obligándolas a prostituirse; atendían a diez clientes por día algo que le otorgaba a la delictiva organización una ganancia de diez mil dólares por cada una.